Por Laurie Bustamante - 08.03.2021

 

Digital, hiperconectada, acelerada y con un tono de voz alto. Esposa y mamá milenial de cuatro hijos entre los 12 y 1 año. Esa soy yo: una mujer de 36 años que intenta vivir feliz y tranquila mientras busca una forma de construir un mundo mejor para sus hijos y nietos.

Hoy, Día de la Mujer, no quisiera hablar de mi matrimonio, ni de mis hijos ni de mi trabajo.

Quiero proponerles que me ayuden en la construcción de ese espacio donde nuestras generaciones futuras vivan más auténticamente felices, con más libertad y responsabilidad.

No pretendo ser defendida tampoco busco defender a nadie, quisiera que luego de leer estas palabras pienses en cómo construir relaciones con otras mujeres, a partir de un paradigma diferente, donde no esté presente la rivalidad, sino la amistad. Con esto les planteo un término nuevo en el que muchas mujeres hemos venido trabajando: Sororidad.

Esta palabra se oyó por primera vez en 1921 y sólo hasta el año 2018 la Real Academia Española la reconoció, definiéndola como la relación solidaria entre mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento. Si bien, esta palabra se ha venido incorporando en el activismo feminista, no trato de resaltar este movimiento social, sino la esencia del término, el cual hace referencia a la fraternidad, hermandad y amistad que podemos lograr. No veamos esto como una ilusión poco realista o una utopía romántica inalcanzable. Podemos vivir, hombres y mujeres, en nuestro día a día la sororidad mediante acciones concretas y prácticas. A continuación, les comparto algunos de los planteamientos que me he hecho. Comencemos por nunca justificar una agresión por mínima que parezca y decir que todo ocurrió porque “ella se lo buscó”. Dejemos de llamar a una mujer que llora o que expresa desbordadamente sus emociones como “histérica” o “reina del drama”. Seamos amables entre nosotras, más sonrisas aun cuando no nos hayan presentado. Evitemos juicios sobre la maternidad, cada mujer lleva consigo y su pareja, la decisión de cuántos hijos quiere tener. Jamás le preguntes: “¿Ya te desconectaste?” Recordemos que somos seres humanos, no electrodomésticos. Paremos de alimentar la idea que las mujeres conducen mal. Si una mujer viene hablarte mal de otra, hazle ver que puede ser su amiga, es una bonita opción.

Hagamos más cumplidos relacionados a nuestras habilidades, capacidades y cualidades humanas. No centremos todo en los atributos físicos. Celebremos nuestra vida, estrechemos vínculos contando con nuestras diferencias.

Construyamos desde hoy, juntas, ese mundo en el que queremos vivir y en el que queremos que nuestras hijas crezcan seguras, amándose tal como son.

La sororidad la podremos vivir una vez decidamos cambiar a una mentalidad positiva que aporte, sin complejos, a tener mejores relaciones entre nosotras y con nosotras mismas.

***

 

 

Laurie Bustamante Hoyos

Comunicadora social de la Universidad Javeriana (Bogotá, Colombia), especialista en mercadeo y publicidad. Coach y mentora familiar certificada. Subdirectora de Promoción y Comunicaciones Aspaen Cartagena.