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Categoría: Crecimiento Personal
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Macedonio Tapia - Colaboración Fundación Teletón
07.12.2014

 

Algunos están instalados en la mítica etapa del “así soy” y renuncian públicamente a emprender cualquier cambio de conducta, la cual en nada ayuda a la convivencia con los demás y al propio desarrollo personal.

 

Nunca es tarde para mejorar, todo cambio se adquiere si se cree en él y se dispone todo para lograrlo. ¿Qué se desea hacer? Quizá, jamás perder las llaves, hablar mejor, llegar a tiempo a cualquier compromiso, disminuir el consumo de golosinas o refrescos, el objetivo puede ser tan ambicioso como bajar de peso y mejorar la salud, hasta algo un poco más sencillo como es tener ordenado el automóvil o siempre dar respuestas a tiempo a los correos electrónicos.

 

Prácticas y costumbres

Charles Duhigg, autor del libro El poder de los hábitos de Editorial Urano, explica que no existe una serie de pasos específicos que garantice que a todos nos funcionará. “Sabemos que los hábitos son más maleables cuando se aplica la Regla de Oro para cambiarlos: Mantener la misma señal y la misma recompensa, e insertar una nueva rutina”, explica el autor. Por ejemplo si al momento de que suena el despertador, en vez de apagarlo e intentar dormir más, uno se pone de pie, se sentirá satisfecho y con la tranquilidad de saber que se llegará a tiempo.

 

El autor expone que para que el hábito se afiance, se debe creer que el cambio es posible y que esa creencia es más fácil de adquirir con la ayuda de un grupo, así como que si se encuentra una rutina alternativa, las probabilidades de éxito aumentarán espectacularmente cuando una persona se compromete a formar parte de un grupo, ya que compartir la experiencia fortalece la intención y el esfuerzo orientado a modificar lo que se ha propuesto.

 

Es muy difícil imaginar una persona emprendedora, líder o creativa, peleada con el cambio, cuando justo esto es parte de su materia de trabajo, así como de su desarrollo personal. Corregir y mejorar, son dos elementos que cualquier deportista de alto rendimiento tiene incorporado a su vida cotidiana, como también lo tienen muchos profesionales que saben que ajustar y modificar lo que hacen, es el principio del camino a la excelencia.

 

Sin importar a lo que una persona se dedique, siempre existe la oportunidad de pulir ciertas áreas de la personalidad que pueden ser obstáculos de crecimiento o problemas con los demás y que de hacer las modificaciones necesarias, se abrirán nuevas posibilidades de desarrollo.

 

El autor expone que algunos hábitos son fáciles de analizar y de influir sobre ellos. Otros son más complejos y obstinados, que requieren de un estudio más prologando. Y para otros, el cambio es un proceso que nunca acaba de concluir, pero que eso no significa que no pueda ocurrir. Y recomienda para lograr este proceso con éxito hay que:

 

Nunca se es demasiado joven o ‘grande’, para dejar atrás la impuntualidad o la desorganización, por el contrario, está en la voluntad de cada persona darse a la tarea de pulirse a sí misma como un diamante. “El cambio puede que no sea rápido y no siempre es fácil. Pero con tiempo y esfuerzo casi todos los hábitos se pueden cambiar”, finaliza el autor.

 

Colaboración de Fundación Teletón México para LaFamilia.info. Derechos reservados.

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