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Foto: Yanalya - Pixabay

En la entrega pasada hablamos de la crisis de los 40 en los hombres, esta vez expondremos cómo puede afectar el matrimonio. Un análisis elaborado por el Foro de la Familia enumera los principales motivos que pueden dar origen a esta crisis de pareja.

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20161909mFoto: Freepik 

 

Una cita semanal a solas con el cónyuge fortalece el matrimonio. Este consejo que miles de parejas lo han comprobado, lo reafirma un estudio de la Universidad de Virginia, el cual dice que los matrimonios que tienen como regla de oro, tener una cita a solas aunque sea una vez a la semana, mejora el matrimonio, y por tanto ven reducido el riesgo de divorcio casi por la mitad.

 

No es la primera vez que los expertos hacen hincapié en la necesidad de convenir entre los esposos un tiempo a solas para disfrutar de la compañía mutua, sin la presión del horario laboral, las quejas de los niños o las cuentas por pagar. Este tiempo es definitivo para que la relación se fortalezca y logre la vitalidad que tal vez la rutina ha ido apagando.

 

Los autores del estudio explican que las palabras clave son “solo con la pareja” (no valen las salidas con amigos, parientes ni los niños) y “compartir”, entendida como la calidad del tiempo que se toman los esposos para comunicarse, para conectarse y para que disfruten el uno del otro, cosa que no es fácil cuando existen múltiples ocupaciones.

 

Más citas menos divorcios: pocos minutos hacen la diferencia

 

Las citas con la pareja tienen un la capacidad de lograr muchos beneficios en la relación, los sociólogos encuentran los siguientes:

 

Mejoran la comunicación: Al poder hablar sin la distracción de los niños y el trabajo, la cita les permite hablar de las cosas que les importan y motivan: sus sueños, aspiraciones, también temores... Si hablan de sueños, pueden compartirlos, buscar objetivos comunes. Si hablan de problemas, lo hacen de forma constructiva y tranquila, proactiva, que es mejor que reaccionar por instinto y con prisas rodeado de niños o agobios. Es recomendable que las citas sean agradables, y no se usen para hablar de problemas, pero en cualquier caso debe primar siempre la necesidad de compartir entre cónyuges. Una mejor comunicación es clave del éxito matrimonial.

 

Disfrutar de la novedad: Las parejas con años de relación tienden a "acomodarse" y perder la emoción. Los estudios demuestran que hacer juntos cosas novedosas (montar a caballo, hacer una caminada, pasear por la montaña, bailar o ver puestas de sol) borra la rutina, y une a los cónyuges en un reto compartido, divertido y emocionante.

 

Mejora la relación romántica y sexual: Las citas añaden creatividad y emoción, y al permitir el diálogo, puede ayudar también en este campo, animar a probar cosas nuevas, nuevos ambientes, etc... Todo ello fortalece el matrimonio.

 

Mejora el compromiso: Si al menos hay un día destinado para la cita semanal y se asume como un compromiso inalterable, queda claro que se marca una prioridad. Lo que refuerza la sensación de unidad y la importancia de trabajar por la relación. En otras palabras, queda claro que para cada cónyuge, el otro es una prioridad.

 

Se aligera el estrés: Salir a divertirse en pareja, o meramente relajarse juntos, quita estrés, y eso es bueno para el matrimonio, siempre amenazado por enfermedades, problemas de dinero, conflictos en el trabajo, entre otros... Permite ver al otro sin cargas de irritabilidad o cansancio o agobio, y eso ayuda a mantener el amor conyugal.

 

Algunas recomendaciones

 

Los expertos recomiendan que algunas de esas citas a solas sean por fuera de casa para cambiar de ambiente y lograr abstraerse del entorno cotidiano, pues es posible que cuando uno de los dos esté cansado y ya se haya acomodado en casa, el plan se eche para atrás. Por eso, es mejor salir y tener una cita con antelación.

Sin embargo, algunos esposos se niegan este tiempo juntos porque dicen no tener dinero para este fin, pero en realidad para pasarla bien con la pareja no hay que gastar una fortuna. Los buenos momentos pueden vivirse dentro de la simpleza y la sencillez, tal como es el amor. Es cuestión de proponerse, de “querer querer”.

 

Aunque si se decide hacer actividades que impliquen dinero, éste debe ser tomado como una inversión y no como un gasto. Hay que invertir en la relación matrimonial, que al final es la única riqueza y lo que verdaderamente merece la pena en la vida.

 

Fuentes: ForumLibretas, Virginia University (marriage project)

 

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05.12.2011
 

Uno de los más grandes desafíos que tienen los cónyuges es entender al otro desde su naturaleza masculina o femenina, en especial las formas de comunicación que cada uno utiliza para expresarse: en términos generales, él prefiere el silencio y ella el habla, aunque desde luego hay excepciones. Pero esta diversidad puede convertirse en complementariedad; de esto de trata el arte de entender al cónyuge.

 

Él prefiere el silencio, Ella prefiere expresar

“Para el hombre su mayor reto es saber interpretar correctamente y apoyar a la mujer cuando habla de sus sentimientos. Y para las mujeres es interpretar correctamente y apoyar al hombre cuando no habla, cuando está en silencio.”

Hombres y mujeres piensan y procesan información de forma muy diferente. Ellos antes de hablar, se toman su tiempo para pensar, para encontrar la mejor respuesta, para tener claridad en su mente, y todo esto, luego de un proceso racional que puede tardar unos minutos u horas, o incluso pueden llegar a no responder. Pero este silencio es algunas veces incomprensible para las mujeres.

“Ellas necesitan entender que cuando él está en silencio, está diciendo: `Todavía no sé qué decir, pero estoy pensando en ello´. En lugar de eso, ellas escuchan: `No te estoy respondiendo porque tú no me importas y yo voy a ignorarte. Lo que me has dicho no es importante y por lo tanto no responderé´.

Cuando un hombre está en silencio, una mujer puede fácilmente imaginar lo peor, porque las únicas veces en que una mujer permanece en silencio es cuando lo que tiene que decir resulta perjudicial o cuando no quiere hablar con una persona porque ya no confía en ella y no quiere tener nada más que ver con ella. ¡No sorprende entonces que una mujer se torne insegura cuando un hombre se vuelve repentinamente silencioso!” expresa el autor Rafael Sanz Carrera en su blog.

Las mujeres en cambio disfrutan comunicándose, y más que un gusto es una necesidad. Ellas piden que se les validen sus sentimientos y ello supone que las escuchen. Pero los hombres no son muy buenos en esto.

Esta disparidad da lugar a situaciones de conflicto. Por ejemplo en las noches cuando la pareja por fin llega a casa tras una extenuante jornada laboral y múltiples ocupaciones más, la mujer quiere utilizar ese valioso momento para conversar con su marido sobre las cosas que le ocurrieron en el día a ambos… Mientras que los hombres llegan a casa y lo último que quieren hacer es hablar y menos de los problemas con los que tuvo que lidiar. Él quiere desconectarse de todo en su tiempo de descanso y tiene la capacidad para hacerlo.

Antonio Vásquez Vega, autor del libro “Puedo entender a mi marido”, explica al respecto: “A la mujer, hablar le descansa, al hombre, no. La mujer necesita expresar lo que le preocupa y eso ya le hace sentirse mejor aunque el tema no esté resuelto.” Y además aclara: “La mujer cuenta las cosas del día, pequeñas y grandes, como un gesto de amor. Pero se encuentra con un hombre que de inmediato siente la necesidad de dar soluciones a los problemas y cuestiones que la mujer plantea.”

Vemos entonces que por regla general somos distintos, pero a la vez complementarios; el hombre necesita salir de su aislamiento, aprender a escuchar, y la mujer necesita saber interpretar los silencios del hombre y propiciar el diálogo sin presionarlo. En eso se basa la complementariedad, en buscar el equilibrio para llegar a la armonía. Pero la complementariedad exige renuncia, ceder para poseer, escuchar para entender, querer para comprender.

*Lectura complementaria: “Puedo entender a mi marido”. Antonio Vásquez Vega. Colección Hacer Familia. Ediciones Palabra, 2007.

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La mayoría de las personas le temen demasiado a una crisis matrimonial pues creen que ésta podría ser el fin de todo. Sin embargo, hay mucho por hacer antes de “tirar la toalla”. Estos son cinco pasos que ayudarán a afrontar las crisis de la mejor manera.  
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20152610mFoto: Pixabay.com 

En la relación matrimonial existen varias situaciones que en lugar de contribuir, lesionan a los cónyuges, dando opción a que se formen pequeñas heridas que en un principio pueden parecer insignificantes, pero con el tiempo, pueden llegar a volverse muy nocivas.

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