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LaFamilia.info
15.03.2008
 

Todos necesitamos amor para sobrevivir. Desde que nacemos y durante toda nuestra vida necesitamos ser abrazados, acariciados y sentir que amamos y que nos aman. Cuando una persona no tiene amor en su vida puede enfermar mental, física y espiritualmente.

Hay indicios de que la necesidad de amor es tan universal que se aplica también al reino vegetal. Estudios realizados demostraron que las plantas reaccionan y crecen mejor cuando se les dice continuamente palabras cariñosas.

La necesidad de amor no disminuye a medida que nos vamos haciendo adultos. El amor nos dice que somos valiosos. Nos alimenta la autoestima y la confianza en nosotros mismos. Cuando sabemos que somos amados, podemos superarnos, ascender. Si sospechamos que no somos amados, nos desmoronamos.

El no recibir suficiente amor origina sufrimiento. Con bastante frecuencia la falta de amor provoca comportamiento neurótico, incluso enfermedad mental. Estudios realizados al respecto demuestran que hasta un 87% de las enfermedades mentales son consecuencia de no recibir o no experimentar suficiente amor.

Cuando no tenemos amor, nuestro juicio se tambalea. Nos volvemos incompetentes e incapaces. Nos cerramos en nosotros mismos y, a medida que disminuye nuestra autoestima y nuestro auto confianza, aumentan nuestros miedos. El único remedio es más amor.

Para recibir más amor, necesitamos dar más amor. La forma de recibir amor es darlo. La vida da a quien da y pide a quien pide. Si alguna vez sientes falta de amor, si sientes que no recibes suficiente amor, entrégate. Tan pronto como te entregues, te verás inundado de amor.

¿Cómo puedo entregarme?

Haciendo algo por los demás de una manera desinteresada, sin esperar ninguna recompensa. El amor es necesario para nuestro bienestar. Alienta y estimula. Nos mantiene a flote. Nos da la confianza para desarrollarnos. De hecho, el amor es lo que alimenta el desarrollo. Cuanto más ames, más te amarán.

Técnicas para expresar el amor a los demás:

 

Abrazar: un abrazo es una forma perfecta de dar y recibir inmediatamente amor de otro ser humano. En nuestra sociedad avanzada necesitamos el calor del contacto físico para compensar el frío de la tecnología. Los brazos son para abrazar.

 

Enviar notas donde expresemos nuestro amor: no tiene que ser larga, puede ser una frase: “Gracias por ser como eres.”, “Tú eres el motor de mi vida”…

 

Hablar y actuar con amor: la vida nos trata como tratamos a la vida. Por eso es importante sonreír, decir "te quiero", "te extraño".

 

Otras técnicas: mantener contacto visual, coger la mano, escuchar, ser sincero, escuchar de verdad, mostrar ternura y afecto, ser sensibles, ir limpios y arreglados, ten sentido del humor, sé alegre, escucha canciones de amor positivas, lee cosas que te hagan mejor.

 

Recuerda: El amor es lo único en el mundo que hay que dar para recibir.

Fuente: buzoncatolico.com

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LaFamilia.info
21.02.2009
 

 

Las familias que celebran los aniversarios de bodas de sus padres y abuelos, reafirman cada año el valioso significado de esa unión que va dejando un legado de amor.

 

Algunas familias tienen la buena costumbre de celebrar el aniversario de bodas de los padres y abuelos con una Eucaristía para dar gracias a Dios por esa unión que ha perdurado a través de los años. En los aniversarios de plata y oro, es también usual realizar una ceremonia especial para renovar el compromiso matrimonial con la bendición sacerdotal.

 

La nueva edición del Ritual del Matrimonio (edición castellana 1996) ofrece apartes para las celebraciones en los aniversarios del matrimonio. Entre ellas está la "Bendición de los esposos dentro de la misa" (números 487-501). En una misa dominical, por ejemplo, aunque se conservan las lecturas propias del domingo, hay unos momentos en que los esposos adquieren un protagonismo especial.

 

Estos son los apartes para dar gracias a Dios en la misa por la unión matrimonial:

 

1. Renovación del compromiso matrimonial y bendición de los esposos
Después de la homilía, si los esposos quieren renovar en voz alta su compromiso matrimonial pueden hacerlo así:

Esposo: Bendito seas, Señor,
porque ha sido un regalo Tuyo
recibir a N. por mujer.

Esposa: Bendito seas, Señor,
porque ha sido un regalo Tuyo
recibir a N. por marido.

Ambos: Bendito seas, Señor,
porque nos has asistido amorosamente
en las alegrías y en las penas de nuestra vida.
Te pedimos que nos ayudes
a guardar fielmente nuestro amor mutuo
para que seamos fieles testigos
de la alianza que has establecido con los hombres.

Sacerdote: (mientras, si se quiere, los esposos se dan la mano):

El Señor os guarde todos los días de vuestra vida.
Que él sea para vosotros consuelo en la adversidad,
compañero en la prosperidad,
y derrame copiosamente sus bendiciones sobre vuestra casa.
Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén.

 

2. Entrega de los anillos
A continuación, si los esposos presentan los anillos del día de su boda, el celebrante dice esta oración:

Acrecienta y santifica, Señor,
el amor de tus servidores
pues se entregaron mutuamente
estos anillos en señal de fidelidad,
haz que progresen en la gracia del sacramento.
Por Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén.

 

3. Oración sobre los esposos
Después del Padrenuestro, el sacerdote dice esta oración con las manos extendidas sobre los esposos:

Te alabamos y te bendecimos, oh Dios, creador de todas las cosas, que al principio creaste al hombre y a la mujer para que formaran una unidad de vida y de amor.
También te damos gracias porque te dignaste bendecir la unión familiar de tus servidores N. y N. para que fuera imagen de la unión de Cristo con su Iglesia.
Tú que los has mantenido unidos por el amor en sus penas y alegrías, míralos hoy con benevolencia.
Renueva constantemente su alianza nupcial. Acrecienta su amor, fortalece su vínculo de paz, para que rodeados por todos los que les quieren gocen siempre de tu bendición.
Por Jesucristo Nuestro Señor. R / Amén.

 

Cómo celebrar el aniversario
Además de la Eucaristía, hay familias que festejan su aniversario de bodas con una cena o con un espectáculo especial. Si usted es de aquellos a quienes les gusta celebrar esta ocasión con “bombos y platillos”, le detallamos a continuación el significado simbólico de cada año para que tenga toda la información que necesite:

1 año: Papel
2 años: Algodón
3 años: Cuero
4 años: Lienzo
5 años: Madera
6 años: Hierro
7 años: Cobre
8 años: Bronce
9 años: Cerámica
10 años: Estaño
11 años: Acero
12 años: Seda
13 años: Encaje
14 años: Marfil
15 años: Cristal
20 años: Porcelana
25 años: Plata
30 años: Perla
35 años: Coral
40 años: Rubí
45 años: Zafiro
50 años: Oro
55 años: Esmeralda
60 años: Diamante

 

Fuente: 6865.blogcindario.com, zuzaro.com

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P. Antonio Rivero - Catholic.net
31.08.2009

 

 

 

El matrimonio es un compromiso que se adquiere para ser cumplido a cabalidad entre los esposos. He aquí los mandamientos que todo cónyuge debe cumplir.

 

1. Amarás en sus cuatro dimensiones. Dimensión afectiva, espiritual, social y sexual.

 

2. Respetarás a tu cónyuge. El respeto se pierde por: la palabra, el silencio (silencios que matan), los gestos (cuando se llega a gestos violentos, se acaba el matrimonio).

 

3. Te comunicarás con tu cónyuge. Saber escuchar y hablar. No es mera charla, sino sacar todo lo que hay en el interior.

 

4. Te desvivirás en detalles para tu cónyuge. Esa flor, ese gesto, esa palabra que sabes que le gusta.

 

5. Cultivarás el sentido del humor. La vida no es una comedia, pero tampoco una tragedia. Es un drama, con cosas buenas y malas.

 

6. Regalarás a tu cónyuge un día de paseo al mes, los dos solos, sin los hijos.

 

7. Vivirás el matrimonio no como una meta, sino como un camino. Si lo consideras una meta es como decir “ya llegué”, entonces ya todo terminó, me canso, me aburro, me apoltrono.

 

8. No sacarás los agravios, defectos y fallos a cada rato. Lo pasado, pisado.

 

9. Sabrás perdonar, incluso la infidelidad.

 

10. Confiarás en tu cónyuge. Los celos matan el matrimonio.

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Aquilino Polaino Lorente - HacerFamilia
24.08.2009

 

 

 

Son muy variadas las consecuencias que pueden derivarse de los celos en las parejas, algunas de las cuales son psicopatológicas y otras no. Entre estas últimas se encuentran la indignación y la ofensa; entre las primeras la cólera y el daño, la alienación y la pérdida.

 

Kierkegaard describe entre las principales consecuencias de los celos las tres siguientes: el duelo, la indignación y el miedo, según que su intensidad sea mayor o menor. El miedo se dirige aquí a objetivos muy concretos siendo, en consecuencia, no un miedo vago y abstracto, sino más bien un miedo sintomático: miedo a perder el afecto, a ser desposeído del prestigio y la consideración que hasta entonces se tenían, a perder el control social que se había alcanzado, etc.

 

Freud, por su parte, menciona el dolor, el odio y la pérdida de la autoestima, entre las consecuencias de los celos. Algunos autores han subrayado otras manifestaciones de tipo agresivo como la irritabilidad y la hostilidad, que suelen presentarse con una intensidad inusitada y desproporcionada en aquellos cónyuges, en los que la pérdida del autocontrol resulta demasiado fácil.

 

Las anteriores manifestaciones pudieran estar potencialmente relacionadas con otros trastornos psicopatológicos mayores (como trastornos de la personalidad, obsesiones, crisis epilépticas, ideas delirantes, etc.), por lo que constituyen un signo de alerta que reclama una exploración psicopatológica del cónyuge celoso, más atenta y cuidadosa.

 

La frialdad, el distanciamiento y la susceptibilidad son malos compañeros del comportamiento celoso porque, como aves de mal agüero, presagian una evolución más patológica y complicada acerca del futuro de la pareja.

 

En cambio, la aparición en el cónyuge de actitudes propias de quienes se hacen las víctimas -algunos se muestran como si fueran expertos lectores de los tratados de victimología- nos desvela la probabilidad de estar ante una personalidad histriónica, necesitada, manipuladora y dependiente de afecto.

 

El comportamiento ansioso suele ser una de las consecuencias más frecuentes del comportamiento celoso. La dependencia afectiva, al mismo tiempo que la hostilidad, constituyen un excelente caldo de cultivo donde la ansiedad puede crecer sin ninguna limitación. Esta ansiedad puede luego transformarse y sufrir todo tipo de metamorfosis, en función de cual sea la naturaleza psicobiológica del cónyuge, su contexto social y familiar, etc.

 

Como consecuencia de los celos pueden aparecer también variados trastornos psicosomáticos como la taquicardia u otros, que son consecuencia de la descarga de adrenalina que es la reacción de hostilidad, arcaica y automatizada, con que el organismo responde ante la amenaza de los celos. Esta reacción puede atemperarse e incluso extinguirse, en la medida que esas experiencias de los celos son asumidas, despreciadas o resueltas.

 

En otras personas, ese modo de reaccionar se organiza y cronifica dando lugar a un patrón de comportamiento agresivo que -consciente o inconscientemente, controlado o no- puede llegar a caracterizar el talante de uno de los cónyuges. A veces la hostilidad se hace manifiesta y estalla en ataques de agresividad dirigidos contra la persona de quien se siente celos. Cuando estos ataques se enmascaran aparecen los "accidentes", que imprevisiblemente puede acontecerle al cónyuge envidiado.

 

El comportamiento hostil puede variar mucho en sus manifestaciones: de la descalificación verbal al hostigamiento irónico, hasta hacerle caer, públicamente, en el ridículo; de la agresividad manifiesta a la sutil hostilidad encubierta que se ceba en la destrucción por "accidente" del "rival".

 

Los sentimientos de culpa patológica es otra de las consecuencias que se derivan del comportamiento celoso. Las autoacusaciones pueden tener un cierto fundamento y seguir al comportamiento hostil del cónyuge celoso. Pero si no se resuelven pronto, pueden llegar a generar sentimientos de inferioridad o confundir al esposo, quien enseguida resultará incapacitado para saber de qué es realmente culpable y de qué no.

Las autoacusaciones pueden terminar en un comportamiento autoagresivo muy violento, dirigiendo el cónyuge la hostilidad que tenía contra sí mismo mediante acciones autodestructivas (intentos suicidas). En otros casos, las autoacusaciones constituyen el primer núcleo sobre el que se asentarán los pensamientos obsesivos, las fobias y los actos rituales y compulsivos, es decir, todos esos elementos que enmarcan a la patología anancástica, cuyo pronóstico es tan incierto.

 

Freud hizo derivar, de los por él llamados "celos patológicos". Este es el caso de los delirios de infidelidad, es decir, de esas creencias irracionales acerca de la infidelidad del cónyuge. Estas creencias patológicas no se abandonarán por parte del paciente, cualquiera que sea la evidencia y las pruebas racionales que se hayan podido aportar en su contra.

 

De los celos patológicos surgen también las obsesiones y las ideas paranoicas. Las primeras, con su carácter monotemático y rígida reiteración, tienden a perpetuarse en las personas y en el tiempo, sin apenas cambiar sus contenidos; las segundas, en cambio, mucho más variadas y productivas que las obsesiones, pueden generar todo tipo de sentimientos, desde la hostilidad al odio, del resentimiento a la agresividad.

 

La ansiedad, el comportamiento fóbico y los trastornos depresivos son consecuencias fácilmente derivadas, según la teoría psicoanalítica, del comportamiento celoso. Por último, las personalidades psicopáticas y neuróticas parecen estar relacionadas, de una u otra forma, con el problema de los celos.

 

La espiral del comportamiento celoso puede determinar que éstos se cronifiquen y/o contagien a otras personas. El cónyuge puede sentir miedo a ser calificado de celoso por sus compañeros. En este caso, es muy frecuente que sus compañeros le humillen y se rían de él, precisamente por considerar que su susceptibilidad no es normal, que es raro lo que le pasa.

 

El cónyuge celoso se hará más susceptible e inseguro y tratará de ocultar todavía más lo que le pasa, como consecuencia de la vergüenza que por ello siente. El miedo ante la amenaza de que es objeto, por las burlas de parte de sus compañeros, le conducirá a aislarse todavía más. De este modo, todo parece contribuir a la cronicidad de las manifestaciones celosas.

 

En otros casos, los celos se contagian. El contagio es más frecuente que suceda entre los esposos, donde las crisis explosivas, las descalificaciones e insultos que suelen acompañar a las crisis de celos pueden suscitar en la otra persona una respuesta parecida o la instauración de la sospecha, lo que acaba por confirmar al celoso en su inicial e injusta desconfianza.

 

Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el caso del delirio de celos (por infidelidad) en el alcohólico. El cónyuge bebedor está siempre quejándose, injustamente, de la infidelidad del otro cónyuge. Como por otra parte, suele ser muy frecuente que el alcohólico sufra de impotencia sexual, este hecho intensificará su capacidad de sospechar y vigilar a su mujer, quien humillada por todos estos injustos ultrajes y vejaciones, un mal día decide marcharse de casa o ser infiel a su esposo.

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Por Regino Navarro Ribera/LaFamilia.info
 

Foto: Pixabay 

 

La relación matrimonial es un aprendizaje diario, no una obra terminada. La práctica de estas claves, ayudan a que el matrimonio se convierta en una vivencia armoniosa y de beneficio mutuo, ¡así que toma nota!

 

1. Es necesario aceptar al otro/a como es, con sus defectos y limitaciones. Los cónyuges perfectos sólo existen en ciencia-ficción. No hacer comparaciones, en la imaginación, con otras personas.

 

2. “Tratar al otro/a como quiero que me traten a mí” Se necesita ser paciente y comprensivo, sin irritarse por cualquier motivo. Buen humor sobre todo en los momentos difíciles.

 

3. Aquel que piense que tiene la razón, probablemente es que no la tiene.

 

4. Cuando hay crisis, conviene “ver” al cónyuge con los ojos de la suegra.

 

5. Los problemas, malestares o presiones no justifican el mal humor ni la agresividad.

 

6. No esperes que el otro/a cambie: mejor deja las cosas así. El cariño y el ejemplo es la mejor manera de ayudar al cónyuge.

 

7. El secreto de la felicidad propia es dedicarse a hacer feliz al otro/a, olvidándose de uno mismo. Es una paradoja.

 

8. La fidelidad interior, de pensamiento y deseo, es importante.

 

9. Los asuntos de la pareja no se comentan con nadie. Si se quiere buscar ayuda externa con alguien en particular, debe existir acuerdo mutuo.

 

10. Perdonar significa olvidar, aunque la memoria se resista: el pasado ya no existe.

 

11. En las discusiones –si surgen a veces-, se debe evitar cualquier tipo de agresión, procurando no herir ni humillar.

 

12. Es muy importante vivir una sexualidad placentera, con ilusión, con novedad, adaptándose a los requerimientos del otro/a. La ternura en las caricias, en el tono de voz y en la mirada deben estar siempre presente.

 

13. Cada día se debe manifestar el cariño con alguna acción concreta: algo que le guste a la pareja. Darle al otro lo que espera de uno.

 

14. Escuchar el doble de lo que se habla, es la clave del diálogo.

 

15. Evitar quejas, lamentos y lenguaje negativo en general. Los temas de conversación no deben estar enfocados a los problemas o dificultades.

 

16. Compartir tiempo, ilusiones, retos…une a la pareja. Tener ilusión e interés por las cosas del cónyuge.

 

17. Las decisiones se toman en conjunto.

 

18. “Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio”. El matrimonio se saca adelante con esfuerzo, con empeño: no dejarse engañar por promesas facilistas. El bienestar no es la regla suprema.

 

19. A las ocasiones de peleas se les deben buscar soluciones definitivas, no simplemente dejarlas de lado por el momento.

 

20. Conviene hacerse cargo -entender- las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales del otro/a.

 

21. La relación y los acuerdos se deben basar en un ganar/ganar. Cada uno debe buscar que los dos ganen en cualquier aspecto: en las decisiones, en lo económico, en lo sexual, en el hogar, etc.

 

22. Cuando no existe la decisión radical de sacar el matrimonio adelante, se vive en una incertidumbre e inseguridad total, pues se sabe que en cualquier momento se puede romper la relación.

 

23. Cuando uno está alterado, el otro/a debe mantener la calma por encima de todo.

 

24. Conviene respetar los espacios del otro/a, tanto en el orden físico como de tiempo, de personas, familia, etc.

 

25. Construir amistades con matrimonios que concuerden con el estilo familiar que se desea. Tener buenos amigos, que aporten al crecimiento familiar.

 

26. Debe existir un Proyecto Familiar, es decir una idea de qué tipo de familia se quiere construir, sobre qué valores, cuáles son las cosas no negociables…Cómo esperan celebrar las Bodas de Oro… Cómo van a armonizar lo personal, familiar y profesional. Se construye entre los dos.

 

27. “O soy parte de la solución o soy parte del problema”. La solución está en los dos, pero si uno cambia está ayudando a que el otro cambie también.

 

28. Cada uno debe hacer sentir a su cónyuge importante a los ojos de los demás.

 

29. No importa ser muy distintos, lo importante es respetar la otra forma de ser del otro/a. Aceptar las diferencias de carácter, de competencias, de ritmo de trabajo, etc.

 

30. No tomes las cosas como algo personal. Más bien piensa que eso que te molesta es un rasgo de la personalidad del cónyuge, con el que se debe aprender a convivir.

 

31. Una pareja se diferencia de un matrimonio en que éste asume el compromiso de poner todos los medios para superar las dificultades y crisis que surjan. Además, si es por la Iglesia, Dios se compromete también a ayudar.

 

32. La vida debe ser divertida: distracciones, descanso, planes… Una mini Luna de miel, cada mes.

 

33. “Familia que reza unida, permanece unida”.

 

34. Tener intereses variados -culturales, artísticos, deportivos, etc.- enriquecen las conversaciones y la vida de familia en general. Vivir lo que se quiere para los hijos.

 

35. “Enamórate y no lo/a dejarás”, “No lo/a dejes y te enamorarás”.

 

 

¿En cuáles está muy bien tu matrimonio, en cuáles necesitan mejorar? Si te gustó este artículo, ¡no olvides compartirlo!

 

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