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Por Isabel Molina Estrada/Revista Misión - 16.08.2019

 

Foto: Freepik 

 

Ansiedad, depresión, trastornos… La psiquiatra Marian Rojas Estapé autora del libro "Cómo hacer que te pasen cosas buenas", está convencida de que, incluso en el dolor, podemos sacar cosas positivas, si sabemos cómo opera la mente ante los problemas.

 

Marian Rojas Estapé logra poner complejos temas médicos al alcance de todos, e intenta, a menos que se trate de pacientes con trastornos graves, ayudar a las personas a que, poco a poco, puedan  “enfrentarse a los grandes dramas de la vida y a los pequeños sufrimientos del día” sin fármacos. Según indica, “la medicación es útil, pero ante un drama, pasado un tiempo, debes aprender a vivir sin medicación”.

 

El 20 por ciento de la población “está medicada por problemas de ánimo”. ¿Es posible dar un vuelco al uso de fármacos?

 

La vida tiene un gran componente de dolor y sufrimiento, y nos cuesta aceptarlo. Tenemos que distinguir entre las depresiones graves o las enfermedades psiquiátricas y mentales, que requieren su medicación, y los trastornos menos graves. Hay muchísima gente que toma antidepresivos y ansiolíticos para trastornos menos graves, y su organismo se acostumbra a estar medicado. Les cuesta dejar la medicación porque “me ayuda a no sufrir”, “a no tener ansiedad”, “a que las cosas casi no me afecten”.

 

Aboga por entrenar el cerebro para enfrentar los problemas, ¿por qué?

 

Porque si no, tu cerebro se acostumbra a tener medicación para no sufrir, y el sufrimiento es parte fundamental de la vida.

 

¿Es posible mejorar el estado de ánimo en circunstancias adversas?

 

Estamos en un momento de la historia donde hay una hiperestimulación. Vivimos con unos elevados niveles de estrés y, cuando esto sucede, son las circunstancias las que mandan. Dejamos de tener el control de nuestra vida y de nuestras emociones. En momentos así lo importante es preguntarse: ¿estoy en modo supervivencia o estoy en modo crecimiento?

 

¿Qué diferencia hay?

 

El modo supervivencia es de alerta: yo no me controlo, una circunstancia externa me domina. Puede ser grave (una enfermedad, un problema económico…), o pequeñas cosas que me saturan y me hacen incapaz de gestionarme. En modo crecimiento soy capaz de frenar y empiezo a recuperarme física y psicológicamente; se refuerza mi sistema inmunológico, tengo más capacidad creativa y descanso.

 

¿Cómo pasar de un modo al otro?

 

Lo primero es conectar con el instante presente, porque el 90 por ciento de las cosas que nos preocupan jamás suceden; están en el pasado o en el futuro. Luego, reconocer lo que me está afectando. El cuerpo da señales: dolor de cabeza, de estómago, irritabilidad, falta de atención… Puedo preguntarme: ¿qué paso dar, por pequeño que sea, para salir de esta situación? ¿Hacer ejercicio, volver a quedar con mis amigos, perdonar o pedir perdón a alguien?  Y pedir ayuda a un familiar, a un amigo o a un terapeuta:  “Me noto mal; ¿me puedes ayudar?”.

 

¿Sigue siendo tabú ir al psiquiatra?

 

Hemos mejorado muchísimo. Cuando empecé a trabajar, había un perfil de gente que jamás acudía a mi consulta, a menos que estuviera muy mal. Hoy muchos vienen para entender qué les pasa. Si una persona entiende por qué le tiembla el párpado los días que está tenso, por qué tiene contracturas cervicales, por qué esa sensación de estar hinchado o inflamado… se logra gestionar. Nunca hemos tenido tanta información al alcance de nuestra mano, y nunca antes hemos sido tan vulnerables al engaño.

 

¿Qué es la depresión?

 

Hay tantas depresiones como personas. Las hay endógenas –bioquímicas– y exógenas: un problema de trabajo, se muere un familiar, me arruino… Un problema me pone en un sistema de alerta en mi organismo, se aumenta el cortisol y se acaba produciendo en mi cerebro una inflamación o un cambio de los neurotransmisores y, al final, acaba siendo un problema bioquímico.

 

¿Qué efecto puede tener el estrés en la salud?

 

El cortisol –la hormona del estrés– actúa cuando nos sentimos alerta. Este cortisol es bueno porque nos ayuda a hacer frente a un desafío. Cuando se pone en marcha, sube la tensión, saca el azúcar al organismo y refuerza el sistema inmunológico para que yo pueda hacer frente a lo que viene. Pero ¿qué pasa si constantemente me siento amenazado por  “¿Y si tengo un cáncer, y si mi hijo se droga…”? Mi mente y mi cuerpo no distinguen lo real de lo imaginarioY ante una amenaza, sea real o no, el sistema de alerta se activa, y el cortisol, que es un potente antiinflamatorio, si está constantemente activado, hace que el sistema inmunológico cambie y se dé una inflamación en el organismo: gripes, amigdalitis, gastroenteritis…

 

¿Desencadena enfermedades?

 

Empieza a haber teorías de que los grandes booms de enfermedades de hoy, cuyas causas no se conocen bien, están muy relacionadas con el ritmo de vida que llevamos. Hay estudios que muestran la depresión como una enfermedad inflamatoria del cerebro que afecta al estado de ánimo, y ya se trabaja con antiinflamatorios para depresiones persistentes.

 

¿También tienen que ver con el aumento de los casos de cáncer?

 

No digo que las emociones causen cáncer. El cáncer es multifactorial. Tiene que ver con la alimentación, con la genética, y hoy sabemos que las emociones son otro componente que influye en su aparición. Ante un estado de estrés mantenido, el sistema inflamatorio se altera y, si encima tengo predisposición –genética o porque aleatoriamente empiezan a producirse células malignas en mi cuerpo–, haber vivido una etapa de mucho estrés hace que el sistema inmunológico dañado pueda potenciar su aparición.

 

Una de sus claves consiste en recuperar el sentido de la vida. ¿Para qué?

 

En una sociedad que sustituye el sentido por sensaciones –que en sí no tienen por qué ser malas, pero que no dan sentido a la vida (comida, alcohol, redes sociales…)–, el 90 por ciento de las personas han perdido la ilusión. Hay que recuperar esa conciencia de que tus actos, por pequeños que sean, si se hace con amor y delicadeza, valen la pena.

 

*Publicado originalmente en la Revista Misión

 

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LaFamilia.info - 08.08.2019

 

Foto: Freepik 

 

Los ritmos de vida acelerados nos llevan a estilos de vida pocos saludables, inclusive haciendo dietas, ya que en ocasiones comemos alimentos no apropiados fuera de casa e inclusive comidas a deshora, lo que influye en el proceso digestivo de nuestro organismo y por ende puede traer consecuencias posteriores, como aumento de peso.

 

Para disminuir peso de forma natural se puede realizar por medio de la dieta cetogénica o Keto. La dieta cetogénica se basa en grasas con pequeñas cantidades de carbohidratos. Al quedar el organismo sin carbohidratos disponibles, comienza a utilizar el glucógeno hasta agotarse. Posteriormente, el organismo actúa haciendo uso de las grasas para obtener fuente de energía, es aquí, cuando se metabolizan varias sustancias entre las cuales se pueden encontrar las cetonas, que se convierten en fuente de energía.

 

Como complemento ideal en esta dieta, Keto contiene ingredientes naturales que producen cetonas exógenas que permiten agilizar el proceso de la cetosis y por ende, mejorar la pérdida de peso. 

 

Entonces, ¿cuáles serian los beneficios de la dieta Keto?

 

En primer lugar se puede indicar entre sus beneficios que permite llegar al estado de cetosis con mayor rapidez, por convertirse en un suplemento donde las cetonas exógenas agilizan los procesos de crecimiento en la sangre de cuerpos cetónicos.

 

Un segundo elemento entre los beneficios, es que ayuda a controlar el apetito, lo que por ende trae como consecuencia que, se disminuye peso.

 

Un tercer beneficio, es que incrementa el metabolismo, lo que lleva a quemar más calorías.

 

Como cuarto beneficio, se tiene que, Keto se adapta a los diferentes estilos de vida, porque su consumo  es sencillo y fácil.

 

En una dieta cetogénica, la grasa se convierte en la energía que va a utilizar el cuerpo. Lo que produce la quema de los depósitos de grasa corporal, para ser aprovechados por el organismo para la energía que necesita. Con esta dieta, solo debes combinar los alimentos necesarios para alcanzar el éxito esperado. 

 

En esta dieta debes comer la menor cantidad de carbohidratos, alimentos como papa, arroz, pasta y pan. Así como también, la cantidad de azúcar debe ser mínima.  Es importante recordar que, la dieta debe ser alta en grasa y no en proteínas. 

 

Al seguir esta dieta se disminuye la sensación de comer a cada rato, también aporta suficiente energía para realizar las actividades deportivas a las que se está acostumbrado. 

 

 

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Por Fullmusculo.com - 31.07.2017

 

Foto: Freepik 

 

Con tanta información que hay sobre este tema es fácil confundirse. Sin embargo la mayoría de los profesionales están de acuerdo en que los 10 errores fitness más comunes son prácticamente universales. Los siguientes son esos 10 errores fitness que no te dejan progresar:

 

1. No bebes suficiente agua

 

Beber agua es la forma mas fácil y barata de mejorar tu salud y con todo eso muchas personas siguen ignorando la importancia de beber agua.

 

2. Te olvidas del estiramiento

 

No le estás haciendo un bien a tu cuerpo cuando te olvidas estirar. El estiramiento incrementa el flujo de tu sangre y el oxigeno a los músculos que están siendo estirados lo cual ayuda a prevenir lesiones. Al menos tómate unos 5 minutos para estirar al finalizar tu rutina. 

 

3. Te olvidas de cambiar o rotar tus entrenamientos

 

Este es uno de los errores más frecuentes en el mundo fitness. Tu cuerpo se adapta al estrés físico al cual es sometido, y se adapta más rápido de lo que crees. Es común ver cómo una persona repite sin descanso las mismas rutinas semana tras semana y luego se quejan de no ver resultados.

 

Si quieres mantener a tu cuerpo en constante evolución, ya sea para ganar masa muscular o perder peso, entonces debes cambiar tu rutina frecuentemente. Eso si mientras más novato seas menos tienes que cambiar tu rutina:

 

• Si eres principiantes cámbiala cada 12 semanas

• Si estas en un nivel intermedio cada 6 a 8 semanas

• Y si eres un nivel más avanzado deberás cambiarla cada mes.

 

4. Haces demasiados abdominales

 

La zona abdominal está formada por un set de 4 músculos que deben ser trabajados. Pero si tu dieta no es la adecuada entonces tendrás capaz de grasa que cubren tus abdominales.

 

Debes entrenarlos como a cualquier otro músculo. Con hacer ejercicios para la zona abdominal 2 veces por semana es más que suficiente. 

 

5. Demasiado, muy pronto

 

Es común ver como las personas de un día para otro deciden iniciar un nuevo estilo de vida. Se inscriben en el gimnasio y quieren hacer todos los ejercicios en un solo día. Esto lo único que puede ocasionar es un sobre entrenamiento que termine en lesión y te mantenga fuera del gimnasio por un buen tiempo. Lo mejor es que vayas poco a poco. Recuerda que progreso por más pequeño que sea sigue siendo progreso.

 

6. Te obsesionas con una parte del cuerpo

 

Puede que no te gusten tus brazos o de repente son las piernas las que no se te ven muy bien frente al espejo, pero eso no quiere decir que deberás trabajarlas todos los días para que puedas quedar satisfecho. El peor error que puedes cometer a la hora de entrenar es evitar otros grupos musculares porque piensas o crees que no deberías trabajarlos o simplemente porque no te gusta entrenarlos. Es mejor que entrenes todos los grupos musculares con la misma regularidad e intensidad.

 

7. Darte recompensas muy seguido

 

Esto suele pasar mucho mas con quienes recién comienzan en el mundo fitness. Sales de un buen entrenamiento sudado de pies a cabeza y decides darte una recompensa, la cual normalmente es una “cheat meal”. Una vez por semana puedes hacerlo, pero cuando empiezas a hacerlo de forma constante, estás botando todo el trabajo que has realizado por una semana.

 

8. Evitar el entrenamiento de pesas

 

Normalmente en este error caen son las mujeres. Muchas mujeres piensan que por el hecho de entrenar con pesas se le desarrollarán los músculos como a los hombres pero en realidad el entrenamiento con pesas te hará verte más definida y tonificada.

 

Esto suele suceder con las personas que tienen sobre peso. Se concentran solo en hacer ejercicio cardio vascular creyendo que es la única forma de quemar calorías. Cuando el entrenamiento con pesas mantiene tu metabolismo alto incluso después de haber terminado tu rutina lo que mantiene a tu cuerpo quemando calorías por más tiempo. El cardio no hace eso.

 

9. Mantenerte en tu zona de confort

 

Si quieres ver resultados tienes que salir de tu zona de confort y hacerlo de forma constante. Como te comentamos anteriormente tu cuerpo se adapta rápidamente a los ejercicios y si te acomodas no verás tu cuerpo progresar y evolucionar. Si lo que haces es caminar por 30 minutos todos los días entonces no te quejes si no ves resultados.

 

Cambia las maquinas que usas, añade intensidad o aumenta de peso. Haz algo y mantente en movimiento.

 

10. No entrenar las piernas

 

Este sí que es el error de los hombres. Ellos prefieren entrenar la parte superior, sin embargo, las piernas tienen el 70% de los músculos. Al trabajar estos grandes músculos estimulas la liberación de hormonas de crecimiento lo que ayuda a que aumentes de masa muscular en todo tu cuerpo y no solo en las piernas.

 

¿Cuántos de los 10 errores que te hemos nombrado cometes tú? Comienza a hacer cambios en tus entrenamientos para que veas mejores resultados.

 

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Por ABC.es

 

Foto: Freepik 

 

Lo que comemos no solo afecta cómo nos sentimos, sino que cómo nos sentimos también afecta a nuestra manera de comer. En numerosas ocasiones, la comida puede ser sustituta del equilibrio emocional.

 

Griselda Herrero, profesora y doctora en Bioquímica y diplomada en Nutrición Humana y Dietética, asegura que «cuando comemos por emociones estamos buscando en la comida aquello que no podemos resolver de otra forma». En este punto la comida se convierte en una mera herramienta que nos ayuda a gestionar las emociones de forma momentánea, pues el motivo que nos llevó a comer persiste tras la ingesta.

 

La alimentación consciente

 

Un informe publicado el año pasado por Fundación Mapfre y la Universidad CEU San Pablo de Madrid indicó que el 43% de los jóvenes comen y cenan a diario con la televisión o un móvil o una tableta. El documento indicaba que ese comportamiento iba asociado a una dieta poco cuidada y a la tendencia a padecer sobrepeso.

 

Pero, ¿comer con el móvil engorda? Cuestionada sobre la influencia de las nuevas tecnologías en los hábitos alimenticios, la también directora de Norte Salud Nutrición ha explicado que comer mirando el móvil o la televisión «nos impide escuchar a nuestro cuerpo mientras comemos: saber qué nos transmite una comida, a qué nos recuerda, cómo nos hace sentir, cómo de llenos estamos... eso es conectar con nosotros, fundamental para gestionar nuestras emociones relacionadas con la alimentación».

 

Ha señalado que comer de forma saludable «no es tan complicado», pero requiere de un trabajo interno, «sobre todo si hay un componente emocional de por medio». Por ello, el comer de forma consciente ayuda a «trabajar con la parte de los sentidos y a conocer qué sentimos cuando comemos», ha añadido.

 

En cualquier caso, está claro que las emociones influyen en gran medida en la forma en que comemos porque «las emociones son parte de nosotros y a veces nos llevan a elegir lo que comemos», buscando en la comida el refugio que no encontramos de otra forma quizá por falta de herramientas.

 

Los trastornos alimentarios también afectan a las emociones, de manera que las personas que padecen anorexia o bulimia «suelen volverse más tristes, reprimidas, aisladas socialmente e introvertidas». Por otro lado, ha explicado que emociones como el estrés, la ansiedad, la rabia, el miedo, el aburrimiento o la inseguridad también nos llevan a realizar comportamientos alimentarios inadecuados buscando calmar esa emoción.

 

En cuanto a la importancia de los sentidos, Griselda Herrero ha asegurado que «comemos por los sentidos», y estos influyen en la decisión de elegir comer o no comer, incluso de la cantidad, aunque la apetencia por ciertos sabores «viene determinada de forma innata», y el aprendizaje «nos lleva a potenciar los sabores dulces y salados, principalmente». En este sentido, el comer consciente «nos ayuda mucho a trabajar con la parte de los sentidos y a conocer qué sentimos cuando comemos», ha concluido.

 

Asimismo, ha defendido que es posible una alimentación adecuada a pesar de los conflictos emocionales «siempre que aprendamos cuándo comemos por hambre y cuándo por una emoción», además de «saber identificar el hambre de la saciedad y aprender a gestionar nuestras emociones sin recurrir a la comida».

 

*Publicado originalmente en ABC.es

 

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Grandesmedios.com - 03.10.2016

 

20160310sFoto: Freepik 

 

El avance de la tecnología, ha hecho que escribir a mano se convierta en algo inocuo. Estudios recientes ha revelado que la escritura de lápiz y papel mejora la concentración y el aprendizaje de manera más efectiva que el teclado.

 

La Universidad de California y la de Princeton han llevado a cabo una investigación en base a esto y ambas han revelado que los estudiantes que escribieron a mano, se desempeñaron de mejor forma, que aquellos que lo hicieron frente a un computador.

 

Desde épocas antiguas, tomar notas ha sido un gran catalizador para el aprendizaje, pudiendo registrar lo que hemos visto y oído y así poder recolectarlo y estudiarlo posteriormente. Michael Fridman, psicólogo de Harvard afirma que “tomar apuntes es muy dinámico”, pues “nuestra mente transforma lo que ve o escucha”.

 

Por casi 100 años, los expertos han investigado diversas estrategias de apuntes, aunque solo hace unos pocos meses, los investigadores descubrieron las diferencias entre las herramientas utilizadas a la hora de obtener la información.

 

Aunque el lápiz y papel es más beneficioso, hoy en día, la mayoría de estudiantes universitarios utilizan los computadores como método para tomar apuntes.

Los expertos han revelado que las personas que tipean, apuntan alrededor de 33 palabras por minuto, mientras quienes lo hacen a mano solo apuntan 22.

 

En el 2012, investigadores de la Universidad de Washington revelaron que quienes apuntaban en sus laptops, recordaban más que aquellos que lo hacían a mano, aunque estas “ventajas”, solo eran pasajeras, ya que luego de 24 horas, olvidaban gran parte de sus notas; en cambio quienes tomaban nota a mano, retenían los apuntes por más tiempo.

 

En 2014, se realizaron tres experimentos, en dónde psicólogos estadounidenses hicieron que 67 alumnos oyeran diferentes charlas mientras tomaban nota. Quienes apuntaron a mano, escribieron menos palabras, aunque mucho más precisas, mientras que los que escribían en sus computadoras anotaron casi todo lo que oyeron, sin interpretar lo que escuchaban.

 

Los alumnos que apuntaron a mano, tuvieron un mejor desempeño que sus compañeros con laptops.

 

Es evidente que anotar a mano refresca la memoria y ayuda a nuestra capacidad de pensar, razonar y concentrarnos. Estos estudios fueron hechos en laboratorios controlados y, sus resultados son muy válidos.

 

Actualmente, las grandes universidades mundiales poseen estudiantes que tipean todo el tiempo. Cabe aclarar que tomar apuntes siempre es importante, aunque hacerlo a mano, suele ser un poco más lento, pero mucho más preciso y efectivo.

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