LaFamilia.info - 27.01.2020

 

Foto: Pixabay 

 

Empezar a hacer dieta supone algunas dificultades si no tenemos un horario para nuestras comidas. Una de los problemas surge al momento de almorzar. Por ejemplo, si nos toca trabajar, llevar la comida a la oficina puede resultar a veces incómodo. En algunas ocasiones, tendremos el antojo de comprar un sándwich en un kiosko. Por ello, es posible que en algún momento terminemos por almorzar comida chatarra.

 

Los snacks, hamburguesas y todo tipo de fast food en general solo perjudican nuestra dieta y no aportan nada saludable a nuestro organismo. Se trata de alimentos que concentran demasiadas calorías y casi ningún nutriente. Otras personas prefieren saltarse el almuerzo, lo cual puede producir gastritis. Estas llegan a casa y comen de manera descontrolada, lo cual también puede ocasionar problemas estomacales.

 

Llevar alimento a la oficina resulta siendo, finalmente, la opción más económica y segura de consumir las vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita. Por ello, hemos elaborado una lista de consejos útiles para controlar nuestra alimentación cuando estamos en el trabajo.

 

1. Bebe mucho líquido. Beber suficiente agua es importante para nuestro organismo. No podemos compensarla con gaseosas o jugos artificiales, pues estos solo tienen grandes cantidades de azúcar, lo cual es perjudicial para nuestra dieta.

 

2. Llevar siempre un snack saludable. Entre comidas es necesario consumir algo para saciar la sensación de hambre. Debemos evitar los bizcochos y productos a base de harinas. Las frutas y el yogurt nos dan las vitaminas necesarias para nuestro organismo, mientras otros como las barritas energéticas aportan hidratos de carbono, los cuales proporcionan la energía y el ‘combustible’ necesario para continuar con nuestro trabajo. 

 

3. Cocina de más en la noche. Quizás en la mañana sea un poco difícil levantarse y preparar un snack. Entonces, en la noche podemos cocinar un poco más y preparar un sándwich para el día siguiente.

 

4. No olvides la ensalada. Las verduras son una gran fuente de vitaminas. Además, le dan un toque especial a nuestra comida o snack. No debemos olvidar de incluirlas en nuestra dieta diaria. Al mismo tiempo, debemos reducir los aceites y mayonesas de nuestra alimentación. Una buena decisión es cambiarlas por limón o vinagre.

 

5. Guarda los alimentos en el congelador. Podemos escoger un día de la semana para cocinar ciertos alimentos y guardarlos en porciones en el congelador. De esta forma, tendremos comida lista para llevar cada día y nos ahorraremos mucho tiempo.

 

Como vemos, no es imposible instaurar una dieta y seguirla al pie de la letra en el trabajo. Por supuesto, no todo tiene que ser de una forma rígida. Podemos reservar un día de la semana para comer lo que deseemos. De ese modo, no estaremos tentados a romper la dieta el resto de días. Para lograr nuestros objetivos, solo necesitamos determinación y organización en nuestros estilos de vida. Finalmente, nos sentiremos satisfechos con nosotros mismos y nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

 

 

 

 

 

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