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ReL - 07.09.2016

 

20161209thFoto: Freepik 

 

La revista The New Atlantis ha publicado una revisión de más de quinientas investigaciones científicas recientes sobre la orientación sexual, la correlación entre orientación sexual y salud mental y la naturaleza y problemática de la identificación transgénero.

 

Las conclusiones del estudio son demoledoras para la ideología de género: no hay pruebas científicas de una base biológica de la homosexualidad ni de su invariabilidad, tampoco las hay de que el estrés social (por discriminación o estigmatización) sea la causa principal de que la población homosexual y transgénero tenga un mayor riesgo de problemas de salud mental e índices de suicidio, y por último desaconsejan los tratamientos transgénero en menores por la evolución en el tiempo de la percepción del niño o adolescente sobre su género.

 

sexuality and gender


Los autores del estudio son dos científicos de primer nivel: El doctor Lawrence S. Mayer es médico psiquiatra, epidemiólogo y matemático, y profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Johns Hopkins y profesor de Estadística en la Universidad del Estado de Arizona. Ha trabajado en centros tan prestigiosos como la Universidad de Princeton y la Clínica Mayo.


El doctor Paul R. McHugh estudió en Harvard y está considerado el más importante psiquiatra norteamericano del último medio siglo. Fue durante veinticinco años jefe de Psiquiatría en el Hospital Johns Hopkins, donde también a lo largo de un lustro ejerció como director médico. Entre 2002 y 2009 fue miembro del consejo asesor sobre Bioética del presidente de Estados Unidos.

Una visión científica

 

"Este informe fue escrito para el público general y para los profesionales de la salud mental con objeto de llamar la atención sobre las cuestiones de salud mental a las que se enfrenta la población LGBT y para ofrecer una visión científica al respecto", explica el doctor Mayer en el Prefacio.

"El informe surgió a petición del doctor Paul R. McHugh, antiguo jefe de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins y uno de los psiquiatras de referencia a nivel mundial", continúa: "El doctor McHugh me pidió que revisara una monografía que sus colegas y él habían esbozado sobre asuntos relacionados con la orientación sexual y la identidad sexual. En principio mi tarea era garantizar la precisión de las conclusiones estadísticas y revisar algunas fuentes adicionales".

"En los meses posteriores leí a fondo más de quinientos artículos científicos sobre estos temas y escruté con detenimiento cientos de ellos más", afirma el doctor Mayer: " Me alarmó saber que la comunidad LGBT sufre una tasa desproporcionada de problemas de salud mental en comparación con la población en su conjunto".

"A medida que mi interés crecía", añade, "revisé investigaciones en una amplia variedad de campos científicos: epidemiología, genética, endocrinología, psiquiatría, neurociencia, embriología y pediatría. También revisé muchos de los estudios académicos empíricos realizados en el ámbito de las ciencias sociales: psicología, sociología, ciencia política, economía y estudios de género".

Finalmente, él figura como firmante principal del estudio, junto al doctor McHugh: "Acepté el encargo de ser el autor principal del texto y reescribirlo, reorganizarlo y ampliarlo. Apoyo todas las afirmaciones de este informe, sin reservas y sin prejuicios ante los debates políticos o filosóficos. Este informe es sobre ciencia y medicina, nada más y nada menos".

Sobre los niños con problemas de género

 

El estudio dedica una parte "a los niños en conflicto con su sexualidad y su género". Porque "la idea de que un niño de dos años que haya expresado pensamientos o comportamientos identificados con el sexo opuesto, puede ser etiquetado de por vida como transgénero no tiene absolutamente ningún apoyo científico. De hecho, es una iniquidad creer que todos los niños que tienen en algún momento de su desarrollo pensamientos o comportamientos atípicos sobre el género, particularmente antes de la pubertad, deben ser animados a ser transgénero".

Por eso el doctor Mayer pide que, "como ciudadanos, profesores y clínicos dedicados a los problemas que afronta la gente LGBT, no debemos comprometernos dogmáticamente con ninguna opinión particular sobre la naturaleza de la identidad sexual o de género; más bien nos deben guiar, en primer lugar y prioritariamente, las necesidades de los pacientes con un conflicto, y debemos buscar con la mente abierta formas de ayudarles a llevar una vida digna y llena de sentido".

Clic aquí para leer el estudio en su integridad (en inglés) 

 

*Publicado originalmente en ReL 

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ReL - 14.04.2016

 

20161804thFoto: Pixabay 

 

Los llamados matrimonios homosexuales disminuyen en cantidad y duran poco, según diversos estudios recopilados por Tomasso Scandroglio en un reportaje aparecido en La Nuova Bussola Quotidiana, que reproducimos a continuación. 

Los “matrimonios” homosexuales: escasos y duran poco. Esto es en síntesis lo que indica una encuesta de la Oficina Central de Estadística de los Países Bajos (CBS), que ha controlado el número y la duración de los “matrimonios” gays a partir del 1 de abril de 2001, año en el que los Países Bajos abrieron la puerta a las “bodas” homosexuales, hasta hoy. Los datos son interesantes.

Promiscuidad

 

Ante todo, se asiste a una caída en las solicitudes de “matrimonios” gays. Los masculinos han pasado de 1339 en 2001 a 647 en 2015. Los femeninos, de 1075 en 2001 a 748 en 2015. El pico máximo, registrado precisamente en 2001, se debe a dos factores. El clamor mediático que llevó a muchos a llevar a cabo esta elección y el efecto acumulación: todos los que estaban esperando "casarse" desde hacía tiempo lo hicieron en la misma época en cuanto el "matrimonio" homosexual fue legalizado. Pero esto no justifica el notable descenso, de alrededor del 40%, de los "matrimonios" gays. Se justifica, en cambio, si se tienen en cuenta las costumbres de la persona homosexual “practicante”, entre las cuales la promiscuidad es la primera de ellas. 

Una detallado estudio científico que lleva el título: “A Comparative Demographic and Sexual Profile of Older Homosexually Active Men”, publicado en el Journal of Sex Research y realizado sobre 2583 homosexuales de edad bastante avanzada, informa de que el 10,2-15,7% de ellos habían tenido en su vida entre 501 y 1000 parejas sexuales; un ulterior 10,2-15,7% había tenido más de 1000 parejas sexuales. El dato es interesante también porque la investigación es del año 1997 y registra comportamientos anteriores a ese año, periodo en el que la homosexualidad era un fenómeno menos extendido de lo que es ahora, por lo que había más dificultad en encontrar una pareja sexual. La persona homosexual, por lo tanto, no quiere un vínculo para siempre con una sola persona y, por consiguiente, no quiere “casarse”; desea vivir su sexualidad de una manera abierta y líquida.

Índices de divorcio


Volvamos a los datos publicados por el CBS. Desde 2003 hasta hoy se han "casado" más las lesbianas que los varones homosexuales. La conclusión es que hay más divorcios entre las parejas de mujeres que entre las parejas gays masculinas. Además, no sólo los divorcios femeninos son más numerosos, sino también más elevados desde el punto de vista del porcentaje. Por ejemplo: el 30% de las parejas de mujeres que se "casaron" en 2005 han pedido el divorcio al cabo de diez años, contra el 15% de las parejas masculinas y el 18% de las parejas heterosexuales.

estadistica bodas gay1

Proporción de "matrimonios" contraídos en 2005 que siguen intactos: las parejas de lesbianas doblan en divorcios a los matrimonios entre hombre y mujer y a las parejas de gays.

 

En resumen, estas parejas de mujeres tienen el doble de posibilidad de divorciarse que las otras parejas. Esto se confirma en otros estudios, por ejemplo la investigación científica titulada “The Demographics of Same-Sex Marriages in Norway and Sweden”, publicada en Demography en 2006, en la que se informa que en Suecia el 30% de las "bodas" gay femeninas acaban en divorcio a los seis años, respecto al 20% de los "matrimonios" gays masculinos y el 13% de los heterosexuales.

Conflictividad y violencia

 

Dicha fragilidad hay que atribuirla no sólo a la promiscuidad a la que se hacía referencia anteriormente, sino también al hecho de que la relación homosexual es más conflictiva que la heterosexual. El estudio “Victimization and Perpetration Rates of Violence in Gay and Lesbian Relationships: Gender Issues Explored”, publicado en 1997 en la revista Violence and Victims, revela que sobre una muestra de 283 personas homosexuales, el 47,5% de las lesbianas y el 29,7% de los varones gays había sido víctima de acciones violentas perpetradas por una pareja del mismo sexo

Obsérvese que el índice de violencia mayor en las relaciones lesbianas corresponde, paralelamente, a un mayor porcentaje de rupturas del vínculo "conyugal" en las parejas de lesbianas. Hay datos similares en el estudio“Letting Out the Secret: Violence in Lesbian Relationships” (Journal of Interpersonal Violence, 1994), en el que casi el total de las 284 lesbianas entrevistadas refirieron haber sido objeto de violencia verbal por parte de la propia pareja, el 31% contó hacer sufrido abusos físicos y el 12% abusos físicos graves.

Diferencias en la edad

 

El estudio llevado a cabo en los Países Bajos indica, además, que el riesgo de divorcio es más alto si el "matrimonio" se contrae antes de los veinte años o entre los cuarenta y los cincuenta años. Este elemento pesa cada vez más en las parejas de lesbianas. Los hombres gays se "casan" en edad más madura respecto a las parejas heterosexuales: 43 años contra 37 (el 20% de los hombres gay que se habían "casado" tenían alrededor de 55 años). Lo mismo para las mujeres homosexuales respecto a las heterosexuales: la edad en la que las primeras dicen su "Sí, quiero" está alrededor de los 39 años, contra los 34 de las heterosexuales.

 

Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

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Por Bruno Moreno - 01.02.2016

 

20160201thFoto: Pixabay 

 

Una conocida bloguera norteamericana, autora del blog The Crescat, me ha hecho llorar. Su blog es difícil de clasificar, siempre interesante y siempre muy personal.

 

Hoy me ha conmovido profundamente. Katrina ha compartido con sus lectores un secreto que había guardado durante mucho tiempo: el aborto provocado de dos de sus hijos hace quince años. El pecado y el sufrimiento desgarrador, unidos al ungüento sanador de la gracia y a una misión ante el mundo forman una mezcla potentísima, que ha hecho que me deshiciera en lágrimas.

 

Me ha parecido una buena idea traducir para el blog algunos de los párrafos de su post, aunque recomiendo el original para los que hablen inglés.

 

“La pegatina del coche decía: Abortar no hace que dejes de estar embarazada, te convierte en la madre de un bebé muerto. La palabra ‘madre’ me golpeó, porque es una palabra muy potente. Evoca muchos significados y, cuando una mujer se convierte en madre, experimenta un cambio fundamental”.

 

“Si has estado embarazada alguna vez, eres una Madre. Incluso si has abortado, sigues siendo una Madre… una Madre doliente. Una voz se escucha en Ramá, gemidos y llanto amargo; Es Raquel, que llora a sus hijos y no se consuela porque ya no existen (Mt 2,18).

 

“No hay consuelo para una madre que pierde a un hijo. Se lamentará en su corazón durante el resto de su vida. El aborto, sin embargo, no sólo arrebata su vida a un niño y su hijo a una madre, también despoja a la madre de sus lamentos. No se le permite lamentarse, porque no puede reclamar públicamente el título de Madre. Los partidarios del aborto nunca admitirán que una mujer que ha abortado es una Madre, porque admitirlo sería reconocer la existencia del niño”.

 

“Durante quince largos años, he vivido con el dolor, la vergüenza y la culpa de mi pasado. En ese tiempo, he experimentado la negación, la ira y la depresión. Sólo con mi conversión al catolicismo pude buscar finalmente la reconciliación que necesitaba mi alma. Una vez que recibí la gracia del perdón, se me encargó la siguiente tarea esencial: contar al mayor número de mujeres posible lo horrible, malvado y despreciable que es el aborto. Sin embargo, he tardado otros seis años en reunir el valor necesario”.

 

“Esta es la verdad que negué y oculté durante tantos años: maté a dos de mis hijos, arrebatando sus nietos a mis padres y asesinando a los hermanos de mi hijo. Estos abortos causaron directamente una dolencia médica conocida como cuello del útero incompetente, que provocó el nacimiento prematuro de otro hijo, que murió después de una semana de luchas en al UCI en 2001.

 

El sufrimiento que he soportado y que he causado a otros es inconmensurable y la culpa casi me llevó al suicidio. Soy una cobarde en todos los sentidos. Fui una cobarde en mi juventud, incapaz de responsabilizarme de mis actividades sexuales, y soy una cobarde hoy, porque durante muchos años he sido incapaz de ser sincera al hablar del aborto”.

 

“Es hora de levantarse y contar con sinceridad, de forma desgarradora y sin censuras, lo que sucede a las mujeres cuando abortan y la forma en la que quedan transformadas para siempre, esperando que así nadie tenga que sufrir ese mismo dolor. Me he callado durante demasiado tiempo.

 

Por favor, perdonad mi silencio y el escándalo que estas palabras puedan causar. Cualquier opinión deplorable que podáis tener de mí no tiene comparación con la opinión que yo he tenido de mí misma”.

 

*Por Bruno Moreno - Blog "Espada de doble filo" 

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Por Carmelo López Arias/ReL  -28.03.2016

 

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El Colegio de Pediatras de Estados Unidos ha dado a conocer una declaración, firmada por su presidenta y su vicepresidente y por uno de los más eminentes pediatras del país, titulada La ideología de género hace daño a los niños. En ella urgen a "educadores y legisladores" a "rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto". "Son los hechos y no la ideología", afirman, "quienes determinan la realidad", esto es, que "la sexualidad es un rasgo biológico objetivo".

La declaración lleva fecha de 21 de marzo, cuatro días después de que la Asamblea de Madrid aprobase la "Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación", que camina en dirección exactamente opuesta a la que señalan con fundamentos científicos los tres firmantes del documento: la presidenta de la Asociación Americana de Pediatría, Michelle A. Cretella; su vicepresidente y endocrinólogo pediátrico, Quentin Van Meter; y el psiquiatra Paul McHugh, antiguo jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins, uno de los más prestigiosos centros médicos de Estados Unidos tanto desde el punto de vista clínico como de investigación. (Lee también: «Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»)

A continuación reproducimos, traducido al español, el texto completo de la declaración de la Asociación Americana de Pediatría sobre la ideología de género. Se trata, advierten, de "una declaración temporal con referencias" y anuncian para este verano una "declaración completa". Incluimos al final la relación completa de las referencias científicas citadas por los autores en respaldo de sus afirmaciones.

 

La ideología de género hace daño a los niños

 

El Colegio Americano de Pediatras urge a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad.

1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad de los andrógenos, n.n.] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo (1).

2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia. Quienes se identifican como "sintiéndose del sexo opuesto" o como "algo intermedio" no con forman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas (2),(3),(4).

3. La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)(5). Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género nunca han sido refutadas (2),(4),(5).

4. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. 
Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano (6).

5. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural (5). 

6. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer (7),(8),(9),(10).

7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT (11). ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?

8. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil. 
Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a "clínicas de género" donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos "elegirán" recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán innecesariamente, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos.

Referencias:
(1) Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

(2) Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, en Focus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

(3) Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” (descubre discordancias). 

(4) Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35. 

(5) American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género. [La cita se refiere a la edición norteamericana. Para la edición española, pincha aquí.]

(6) Wylie C. Hembree et al, "Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline", en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2009 (94), 9, págs. 3132-3154. 

(7) Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015. 

(8) Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

(9) FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

 

 

Leer también: Alarma médica ante el «boom» británico de «niños transgénero»

 

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Por Elena Lorenzo Rego - 18.01.2016

 

20161801tFoto: Pixabay 

 

Cada vez son más los que tocan a mi puerta buscando ayuda porque quieren escapar de la pornografía. Han intentado por si mismos dejarlo una y otra vez y no han podido, están atrapados en una adicción. Sienten como si hubiesen pisado en tierras movedizas y aunque intentan escapar, se hunden cada vez más. Lo triste es que cada vez son más jóvenes quienes desarrollan esta adicción. ¡Está tan al alcance de su mano!

 

Más sencillo no puede ser… el teléfono lo llevan en el bolsillo, la tableta en la mochila, el pc está en la habitación o cuarto de estudio..., ¡una conexión a internet y tienen toda la pornografía del mundo a su alcance!

 

Como decía el Dr. Jeffrey Satinover de la Universidad de Princeton al describir el efecto de la pornografía a un comité del Senado estadounidense: “Es como si hubiésemos ideado un tipo de heroína 100 veces más poderosa que antes, que se puede utilizar en la intimidad de su propia casa y se inyecta directamente al cerebro a través de los ojos”.

 

No voy a entrar a hacer valoraciones científicas ni morales porque no es mi campo, lo que sí quiero resaltar es el daño que está provocando esta adicción en la persona, este es de tal magnitud que debemos conocer un poco más sobre ello.

 

Lo que me ha abierto los ojos es tropezar muy a menudo con el mismo patrón de comportamiento. La persona con AMS (Atracción al mismo sexo) a menudo frecuenta la pornografía.

 

Los comportamientos se dan por unas causas muy concretas, lo importante es identificarlas y ayudar a la persona a realizar los cambios de hábitos que esto requiera.

 

¿Por qué comparar pornografía con droga?

 

Aunque sea de forma “rudimentaria” veamos por qué tienen los mismos efectos en nuestro cerebro. Sabemos que el cerebro está dotado de una gran plasticidad (neuro-plasticidad). Una neurona es una célula cerebral, cuando dos de ellas se disparan al mismo tiempo porque ven, escuchan, huelen o sienten, estás se conectan entre si y se forma una conexión neuronal. Por ejemplo, relacionar el olor del mar y disfrutar de un paseo en la playa. Si has hecho esta conexión, cuando te llega la brisa marina inmediatamente sabes que será agradable y placentero un paseo por la playa. Tu cerebro liberará dopamina, una sustancia química que te hace sentir bien. Pues bien, nuestro cerebro está lleno de conexiones de este tipo.

 

Al igual que otras sustancias adictivas, la pornografía inunda el cerebro con dopamina. Nuestro cerebro quedará abrumado ante tanta dopamina y tratará de protegerse ante tal sobrecarga, consecuentemente eliminará algunos receptores químico, como si hicieran la función de inhibidores. Con menos receptores, el cerebro percibe que tiene poca dopamina y tolerará más…la consecuencia será un mayor impulso hacia la pornografía y esto lo reclama el cerebro ya “hackeado”.

 

A partir de aquí entramos en una espiral difícil de parar porque la versión nueva de la pornografía gracias a internet es disponibilidad sin límites, contamos con un sinfín de variedades. Cuando la dopamina empieza a desvanecerse, el individuo buscará más y más, manteniendo sus niveles dopamina elevados durante horas.

Tenemos algunos números que ilustran la situación actual en nuestros jóvenes. Actualmente el 68% en jóvenes-chicos y el 18% en jóvenes-chicas ven pornografía al menos una vez por semana, esta cifra va en aumento.

 

Algún adulto tiende a quitarle importancia: “Bueno, ¿quién no ha visto algo de porno cuando era joven?” La curiosidad que este adulto experimentó en un momento dado ojeando una revista a escondidas movido por la curiosidad, no tiene nada que ver con la situación que quizás está viviendo su hijo que pasa horas cada día en internet sin él ni siquiera sospecharlo…

 

Internet ha conseguido que la industria de la pornografía sea una amenaza para el individuo

 

Tenemos la idea de que la persona adicta a la pornografía o “enganchada” a estos contenidos son personas ajenas a nuestro círculo familiar y de amistad, personas quizás carentes de valores, de creencias o quizás algo “oscuras”. En muchos casos estos son juicios que están muy lejos de la realidad. La pornografía puede entrar en nuestra vida a través de cientos de miles de imágenes, fotos, videos que están en constante movimiento en la red, los encuentras en cantidad de programas y aplicaciones y como todo, dependerá del uso que se haga de ello.

 

La pornografía es un tipo de droga que no tiene coste, pero se paga muy caro

 

A simple vista parece que no hay coste alguno, pero el sufrimiento que viven…no tiene precio. Hay algunos factores que pueden sufrir un deterioro en la persona y en las personas que forman parte de su ambiente más cercano:

 

- La pornografía se convierte en una huida, un paso aprendido hacia un "espacio" creado que sirve de evasión, un espacio donde no se enfrenta nada porque todo es una mentira y una ilusión que dura un rato. Un espacio que adormece la conciencia y te hace "sentir bien".
- La pornografía logra la desconexión con la realidad, pero de esto hablaré en otro momento porque pienso que merece la pena desgranarlo un poco más.
- La ansiedad y la depresión se convierten el alimento de la adicción, aunque a veces sean estas las causas mismas de la entrada a la pornografía.
- La voluntad se debilita y a veces parece ser anulada.
- La pornografía afecta al comportamiento y hace más difícil las relaciones personales, resquebraja el amor y la capacidad de donación.

 

*Elena Lorenzo Rego es Coach profesional y terapeuta especializada en orientación sexual dirigido a personas con Atracción al Mismo Sexo (AMS) y a sus familiares. elenalorenzo.com 

 

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