estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 
LaFamilia.info
06.06.2008

No han faltado a lo largo de la historia quienes han saludado cada descubrimiento humano como un paso hacia la presunta negación de Dios. A veces han sido los propios científicos quienes han dado esa interpretación a sus conclusiones.

Resulta, sin embargo, curioso comprobar que esos hombres de ciencia ateos lo han sido siempre —ateos— con anterioridad e independencia de su saber positivo; no es fácil, en cambio encontrar a uno solo que haya llegado a su ateísmo como conclusión obligada de sus investigaciones físicas, biológicas, astronómicas, antropológicas, etc.; ni tampoco resulta sencillo encontrar un solo ejemplo de científico ateo que, en nombre de la ciencia, haya lograda convertir a la increencia a uno de sus colegas investigadores: su proselitismo, en todo casa, se ha ejercido sobre personas alejadas de los laboratorios, excavaciones u observatorios.

No necesita el creyente que un científico acuda para fundamentar su fe: Ni se pretende eso con el dossier que a continuación ofrecemos a nuestros lectores. Únicamente se trata de mostrar algunos testimonios —de tiempos y campos muy variados— que sirven como ilustración de lo que queda dicho que ningún auténtico saber humano supone un obstáculo para la vida religiosa...

No hará falta decir que la antología que sigue, de ninguna manera busca ser exhaustiva: tiene simplemente la pretensión de ser el ejemplo contrario que desautoriza una afirmación universal (“el científico vive por fuerza en un universo secularizado, ateo”)

Newton
(Físico, Astrónomo y Matemático) (1642-1727)
“El orden admirable del sol, de los planetas y cometas tiene que ser obra de un Ser Todopoderoso e inteligente.; y si cada estrella fija en el centro de un sistema semejante al nuestro es cierto que, llevando todos el sello del mismo plan, todos deben estar sumisos a un solo y mismo Ser... Este Ser infinito lo gobierna todo no como el alma del mundo, sino como Señor de todas las cosas. Dios es el Ser Supremo, Infinito, Eterno, absolutamente Perpetuo.

Copernico
(Astrónomo) (1473-1543)
Si existe una ciencia que eleve el alma del hombre y la remonte a lo alto en medio de las pequeñeces de la tierra, es la Astronomía..., pues no se puede contemplar el orden magnífico que gobierna el universo sin mirar ante sí y en todas las cosas al Creador mismo, fuente de todo bien”.

Linneo
(Botánico) (1707-1778)
«Salía yo de un sueño cuando Dios pasó de lado cerca de mí: le vi y me llené de asombro... He rastreado las huellas de su acción en las criaturas y, en todas, aún en las más ínfimas y más cercanas a la nada. ¡Qué poder, qué sabiduría, qué insondables perfecciones he encontrado!

Kepler
(Astrónomo) (1571-1630)
“Hasta ahora he proclamado la obra de Dios creador. Queda ahora por cerrar la continuación de las demostraciones, para elevar finalmente al cielo los ojos y las manos y, piadoso y suplicante rogar al Padre de las luces:

“Oh tú que despiertas en nosotros, por la luz de la naturaleza, el deseo de la luz de la gracia, a fin de conducimos por ella a la luz de gloria: te doy gracias, Señor Creador, que me has deleitado con lo que has hecho y me haz recogido con la obra de tus manos.

“Ahora yo he terminado la obra de mi profesión habiendo empleado todas las fuerzas del talento que tú me has dado: he manifestado la gloria de tus obras a los hombres, que lean estas demostraciones, por lo menos en la medida en que la estrechez de mi Inteligencia ha podido captar su infinitud: mi espíritu ha estado atento a filosofar correctamente.

»Si he producido alguna cosa indigna de tus designios, yo, gusanillo nacido y alimentado en el bando del pecado. Inspírame tú lo que quieres que sepan los hombres, a fin de que me corrija.

»Si he caído en la temeridad frente a la belleza admirable de tus obras, o si he buscado mi propia gloria ante los hombres, mientras avanzaba en una obra destinada a tu gloria, benigno y misericordioso, perdóname.

“Dígnate, en fin, velar en tu bondad para que estas demostraciones sirvan para tu gloría y para la salvación de las almas en lugar de serles obstáculo”.

Gregorio Marañon
(Médico Ensayista) (1887-1960).
“Es evidente que la ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no pueda ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso a cuya puerta llamará angustioso nuestro ¿porque? , sin que nos den otra respuesta que una palabra Dios. El hombre, dotado de auténtica sabiduría, está siempre enfrentado, quiéralo o no con la divinidad: huiría, sólo conduce a la superstición de la ciencia misma y por tanto, a dejar de avanzar para dar vueltas sin fin.

Dr. Sellineck
“En todos los pormenores de la generación y de la herencia vemos la existencia de una mente constructora que supera en mucho todas las capacidades humanas. Sólo actividades creadoras, arquitectos altamente inteligentes pueden haberlas ideado y construido. Del estudio de la materia organizada, tanto de las mayores dimensiones como de las más pequeñas, hemos de sacar la conclusión fija de que no actúan en ellas solamente fuerzas físico-químicas, sino con toda certeza, podemos afirmarlo. Inteligentes, ordenadoras, y directrices. La aceptación de los organismos vivos, por ciega casualidad, de la conjunción de las energías de las fuerzas físico-químicas, es una idea totalmente abandonada ya por la ciencia…

El hombre que no ha llegado al conocimiento de Dios, el ateo no ha llegado aún al desenvolvimiento espiritual necesario, es un enfermo de la vista, un ciego de cataratas…”

Wernher Von Braum
(Físico) (1912- )

“Los materialistas del siglo XIX y sus herederos los marxistas del siglo XX nos dicen que el creciente conocimiento científico de la creación permite rebajar la fe en un Creador. Pero toda nueva respuesta ha suscitado nuevas preguntas. Cuanto más comprendemos la complejidad de la estructura atómica, la naturaleza de la vida o el camino de las galaxias, tanto más encontramos nuevas razones para asombrarnos ante los esplendores de la creación divina... El hombre tiene necesidad de fe como tiene necesidad de paz, de agua y de aire... Tenemos necesidad de creer en Dios”.

Faye
(Astrónomo) (1814-1902)

“En cuanto a negar a Dios, es como si desde aquellas alturas se dejara uno caer pesadamente sobre el suelo. (..) Es falso que la ciencia haya llegado por sí misma a la negación de Dios. Esta se produce en ciertas épocas de lucha contra instituciones del pasado. Así se encuentran algunos filósofos ateos en la decadencia de la antigua sociedad grecorromana, a fines del siglo XVIII y aún hoy seguramente, porque es propio de la lucha y pronto volverán los espíritus a las verdades eternas; muy asombrados, en el fondo, de haberlas combatido durante tanto tiempo. Uno de los más admirables cambios de este género es el voto por el cual declaró la Convención el día 7 de mayo de 1794 que la nación francesa reconocía la existencia del Ser Supremo”.

Volta
(Físico) (1745-1827)

«He estudiado y reflexionado mucho. Ahora ya veo a Dios en todo».

Pasteur
(Biólogo) (1822-1895)

«Yo te aseguro que por que sé algo, creo como un bretón; si supiera más creería como una bretona».

Einstein
(Físico) (1898-1950)

«Encuentras curioso que yo considere la comprensibilidad del mundo (en la medida en que estamos autorizados para hablar de tal comprensibilidad) como de un milagro o un eterno misterio. Pues bien, a priori debería esperarse un mundo caótico, que no pudiera en modo alguno ser comprendido por el pensamiento, Se podría (sí, se debería) esperar que el mundo estuviera sometido a la ley en la medida solamente en que intervenimos con nuestra inteligencia ordenadora. Esto sería una especie de orden como el orden alfabético de las palabras en una lengua. En cambio, la especie de orden creada por la Teoría de la gravitación de Newton es de un carácter totalmente distinto. Aun cuando los axiomas de la teoría sean puestos por el hombre, el éxito de una empresa tal supone un orden de alto grado del mundo objetivo, que nadie estaba a priori autorizado para esperar. Esto es el milagro’, que se fortifica cada vez más con el progreso de nuestros conocimientos»,

»Aquí se encuentra el punto débil de los positivistas y de los ateos profesionales, que se sienten felices porque tienen la conciencia no sólo de haber librado con pleno éxito el mundo de dioses. sino de haberlos “despojado de milagros” Lo curioso es que debemos contentarnos con reconocer el “milagro” sin que exista un camino legitimo para ir más allá. Me veo forzado a añadir esto expresamente, a fin de que no creas que - debilitado por la edad — he sido presa de los curas (30 marzo 1952)».

(Conviene subrayar que Einstein —cama indican las últimas palabras— no da el paso razonable, al Dios Personal y Trascendente a que apuntan sus consideraciones; se detiene, intencionadamente ahí: »Mi religión consiste en una humilde admiración del superior espíritu ilimitado que se revela en los mínimos detalles que somos capaces de percibir con nuestras frágiles y débiles mentes. Ese convencimiento profundamente emocional de la presencia de un poder racional superior que se revela en el universo incomprensible, forma mi idea de Dios»).

Fabre
(Entomólogo) (1822-1915)

«No puedo decir que creo en Dios; le veo; sin El nada comprendo, todo son tinieblas... Cada siglo tiene su chifladura, la de la época presente es la del ateísmo...: me arrancarán la piel antes que la fe en Dios».

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2019 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme